De hecho, el ex presidente Hosni Mubarak había cómodamente “ganado” las ‘elecciones’ en 1987, 1993, 1999 y 2005, pasando de un mero 88% de los votos a un más adecuado 97% en 1987. El mismo aparato que “ganó” las elecciones anteriores Mobarak estuvo a cargo de la mayor parte de la maquinaria electoral de las elecciones de 2012. Es cierto que una gran revuelta/revolución/golpe/primavera [escoja el término que al menos le ofenda] ocurrió en 2011, pero no sería la primera vez que se incurría en la tentación de “ajustar” las elecciones luego de la elección.
Puede haber muchas razones para los resultados finales, y es ciertamente posible que el viejo régimen [o Felool como lo llaman muchos egipcios] simplemente no pudo seguir luchando por sostenerse. O tal vez se convirtieron finalmente en creyentes de la democracia (aunque ciertamente una hipótesis débil). O, como algunos creen, tal vez los militares llegaron a un acuerdo con los Hermanos Musulmanes
Además de otras razones que puedan expliquer los resultados finales, me gustaría sugerir que los Hermanos Musulmanes egipcios, hicieron que fuera más costoso robarse la elección, ya que combinaron un juego de activismo territorial con activismo en línea activa y sofisticado para forzar un nivel de transparencia. (En otras palabras, obligó a que si las elecciones iban a ser robadas, tenían que hacerlo “en-su-cara” que es un método muy diferente y con implicaciones políticas muy diferentes que el robo con disimulo o “debajo de la alfombra”).
He aquí cómo:
En primer lugar, la Hermandad Musulmana tiene una presencia en línea muy activa, y especialmente en Twitter. A lo largo de la noche de las elecciones, mantuvieron Twitter a los resultados actualizados:
Tenía curiosidad por saber de dónde sacaron sus números así que les pregunté. Unos 10 minutos más tarde tuve una respuesta: tenían gente en las mesas electorales que los actualizan con regularidad. Otras personas me confirmaron que sabían que los HM tenían a la gente sobre el terreno en los colegios electorales y que alimentaban los resultados a la sede central tal como estuvieran disponibles.
Esto duró toda la noche. Tan pronto como los resultados de todas las provincias (la estructura oficial de resolución judicial de Egipto) alimentaron la data de los HM, en twitter @Ikhanweb anunció alegremente:Además los Hermanos Musulmanes rápidamente colgaron una hoja de cálculo de Google que tenía los resultados de todas las provincias, mostrando claramente una victoria de casi un 4 por ciento de su candidato, Mohamed Morsi. Vi muchos periodistas utilizar esta hoja de cálculo como un recurso, de hecho, Evan Chill rápidamente la tradujo al Inglés, haciéndola aún más útil a un público más amplio.
Mientras tanto, en Twitter el portavoz oficial de Shafiq actuaba tímidamente. Poco a poco la agenda fue imponiéndose claramente tanto en Twitter y como en los medios de comunicación internacionales: los HM habían ganado el voto, pero la duda seguía siendo si los declararían oficialmente ganadores de las elecciones.
Cuando el comando de Shafiq finalmente, “despertó”, tuvieron una respuesta relativamente débil, cometiendo errores básicos e inspirando ridículo en lugar de autoridad.
Egipto despertó por la mañana con la sensación de que los HM habían ganado el recuento, pero con gran incertidumbre de lo que serían los resultados oficiales. (Tenga en cuenta que esta es la primera elección competitiva para la presidencia en Egipto.).
Lo que sucedió la semana siguiente fue una telenovela. La comisión oficial de las elecciones de Egipto (PEC) se tomó una semana para para certificar los resultados. El retraso hizo que muchas personas temieran que la votación sería fraudulenta. Los Hermanos Musulmanes tomaron Tahrir para demostrar que ellos no iban a rendirse fácilmente. Muchos especularon que los HM y SCAF, el consejo militar de Egipto estaban en negociaciones.
El anuncio final de los resultados hubiera sido cómico si no le hubiera hecho un flaco favor al potencial de ese país. Después de mantener el país en espera durante una semana, el jefe de la PEC se presentó con 40 minutos de retraso y en vez de anunciar los resultados directamente dio un incoherente discurso de una hora de que detallaba la forma en que tratan diversas denuncias, mientras que Egipto contenía la respiración y las organizaciones internacionales de noticias difundían el bizarro anuncio.
Mis amigos egipcios primero reaccionaron burlándose de esta imagen de pobre autoridad de la vieja guardia, pero pronto estuvieron muy enojados con esta imagen que su país estaba transmitiendo al mundo: un país gobernado por la vieja guardia que no estaba dispuesto a renunciar a su monopolio de hablar sólo de lo que ellos querían, sin importar la ocasión o la pregunta. Muchos vieron en este discurso incoherente, con golpes claros a Morsi y la Hermandad Musulmana como una señal de que la votación iba a ser amañada y el ganador anunciado sería el candidato del stablishment, un ex primer ministro y un general.
Y, sin embargo. Y, sin embargo. Cuando llegó el momento de los números que se suman y el presidente a ser nombrado, el director de la PEC, el sultán, Farouk, levantó la vista de sus papeles y dió las cifras. Y esos números estaban dentro de 0,01% de la cifra Hermandad Musulmana en aquella hoja de cálculo de Google.
De hecho, los revolucionarios y disidentes se apresuraron a hacer números y comparar las cifras oficiales de la PEC con números de los HM. Y no sólo eso, Moftasa Hussein ya había aplicado la prueba de Benford, que puede ser utilizada para detectar la manipulación manual de números, a los números extraoficiales (ver sobre Benford’s test)
¿Qué tan influyente fue el hecho de que los Hermanos Musulmanes tenían números verificables en campo abierto para convencer al viejo aparato de régimen a apegarse a los números tal y como fueron? Nunca lo sabremos. Tal vez lo mejor es suponer que lo habría hecho de todos modos. Sin embargo, es difícil negar que si hubieran tenido la tentación de arreglar los números, esa hoja de cálculo de Google les miraría con malos ojos. Y la narrativa establecida por la operación en línea y fuera de línea sería difícil de sobrelleva
Es cierto que hay enormes problemas con el proceso electoral en Egipto (aquí hay un algunos de ellos subraya Marc Lynch, que ha denominado al sistema actual “Calvinball”). Egipto, sin duda tiene mucho camino por recorrer, y espero que para bien. Muchos estarán monitoreando y viendo se Ikhwan puede usar su nueva posición para conducir a Egipto en una dirección más democrática y humana, con respeto de los derechos de las minorías y los grupos seculares.
Por ahora hemos sido testigos de que sin duda saben cómo utilizar en el terreno la maquinaria electoral con un enfoque del siglo 21, así como controlar la agenda de los medios de comunicación.
Publicado originalmente en el blog de la autora en inglés. Traducción: Carmen Beatriz Fernández












