
Una de cada dos personas es mujer. Estadística que luce bastante obvia. No es tan obvio, en cambio, entender por qué por cada hombre que se gradúa en una universidad venezolana lo hacen casi dos mujeres, o por qué las mujeres en nuestro país ganan un 40% menos que los hombres ante un trabajo equivalente, o por qué de sólo una de cada cinco parlamentarios es mujer, todo según datos de las estadísticas sobre la brecha de género del Word Economic Forum.
El mundo laboral y profesional venezolano está lleno de mujeres valiosísimas, en proporción mayor a la de sus colegas masculinos. Sin embargo, en la medida que subimos escaños en la escalera hacia el poder, la presencia femenina es cada vez más escasa, existiendo grandes disparidades. Pasa en la gerencia, donde sólo una de cada cuatro mujeres llega a las más altas posiciones, pero pasa más aún en la política. En las elecciones primarias de la oposición, por ejemplo, de 17 candidatos electos a gobernaciones en primarias opositoras sólo una fue mujer. Además, por mala suerte, resultó ser la candidata de Monagas, quien tras el cambio de equipo del gobernador Briceño, muy probablemente se quede sin la candidatura.
Existe aún machismo en la política venezolana. Un 34% de los encuestados del Latinobarómetro en Venezuela afirma que “los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres”. Es la tasa más elevada de la región; compárese con sólo el 9% que responde afirmativamente a la misma pregunta en España, por ejemplo. Ese machismo es un atributo más masculino que femenino: un 42% por ciento de los venezolanos y un 26% de las venezolanas comparten esa opinión, cifras que coinciden menos con el consenso alrededor de que está bien que l mujer trabaje fuera del hogar y aporte al sostén económico.
Sin embargo sucede que las organizaciones que incorporan a mujeres en los más altos cargos son más competitivas. Un estudio reciente demostró que las corporaciones en donde existían al menos tres mujeres en su junta directiva, eran más rentables que las que no lo hacían. Existe evidencia de que el trabajo en conjunto entre hombres y mujeres aporta variables distintas y complementarias en el análisis, y hace el pensamiento más creativo, favoreciendo la innovación. Por todo ello la incorporación de las mujeres a los más altos niveles de las organizaciones corporativas y políticas vendrá. Y pronto. Estamos en vísperas de un importante salto cualitativo donde más mujeres asuman las riendas del poder.
Si Ud. mujer que lee estas líneas, quiere ser parte de ese cambio, debe saber que ser mujer es hoy una ventaja competitiva en la política: la diferenciación es un activo. Ser mujer facilita una mejor transmisión de mensajes emocionales, así como poseer mayor credibilidad en temas sociales y contra la violencia. Implica también ser mejor percibida en valores fundamentales de la política del siglo XXI. como son la empatía, la cercanía y la capacidad de reconciliación. Valores políticos con gran demanda en la Venezuela contemporánea.
NOTA: Acaba de ser electa la nueva directiva de Asemaster, constituida por egresados del master del IESA, paritaria en su composición de género, por cierto y escogieron estrenarse con un evento inaugural sobre este vigente tema: Mujer venezolana, líder y gerente. Estamos sólo al borde de un ataque al poder, e iniciativas como ésta ayudan…