Es interesante ver la cantidad de encuestas que de caras a la elección presidencial venezolana del 2012 se presentan resultados tan disimiles como dispares. Sorprendente apreciar cómo dos casas encuestadoras pueden realizar el mismo número de entrevistas, con la misma técnica de muestreo y en las mismas fechas, y llegar cada una a resultados completamente opuestos. Una dando 30 o más puntos de ventaja al jefe de estado y otra dando 10 puntos al candidato de la oposición. El mayor problema de esta situación no es si las encuestadoras se creen o no sus números sino mas bien la desinformación, ansiedad, y desconfianza que se genera en el electorado incapaz de entender toda la variada información que se le presenta. Dado este escenario hay que aplaudir los esfuerzos que organizaciones como Liderazgo y Visión están llevando a cabo para tratar de ayudar a discernir entre en cuestas buenas, regulares y malas, en base a ciertos parámetros establecidos. ¿Es Venezuela un caso aislado o, por el contrario, esta guerra de encuestas es común también en otros países?
Con este propósito comparativo obtuve no solo encuestas pre-electorales de Venezuela sino también de México y Estados Unidos, países ambos con procesos electorales en los venideros meses. De todas estas encuestas obtuve la siguiente información: Primero, el número de meses entre la encuesta y la elección (Julio en México, Octubre en Venezuela y Noviembre en EEUU). Segundo, la diferencia que existe entre la intención de voto por el candidato que va de primero y el que va de segundo. Y tercero, el porcentaje de electores que no manifestó apoyo a ninguna de las opciones.
Al comparar los tres países podemos observar que Venezuela presenta una situación fuera de lugar con respecto a los tres países estudiados. La primera parte del análisis consistió en evaluar qué tanto variaban las diferencias entre los dos primeros lugares por país y con respecto al número de meses que faltan para las elecciones. Al hacer esto notamos que en los EEUU esta diferencia es bastante constante en tamaño y a través del tiempo, muestra una elección bastante cercana. En el caso de México, podemos notar una diferencia relativamente alta, unos 15 o 20 puntos, que tiene bastante constancia en el tiempo pero que muestra a su vez una clara disminución de esta brecha a medida que se aproxima el evento electoral. Finalmente, en el caso de Venezuela notamos que la diferencia puede ir desde 10 puntos a favor del candidato opositor hasta 40 puntos a favor del candidato oficialista (esto abarca 50 puntos porcentuales muy lejos del error de las encuestas).

Vemos además que esta diferencia sigue en el tiempo de forma casi invariante, lo que a su vez es anómalo de por si. Sin embargo al analizar las diferencias por casas encuestadoras vemos que dentro de las encuestas de una encuestadora particular la diferencia no es muy grande. Es decir, cada casa encuestadora es bastante consistente en sus estimaciones pero al compararlas todas obtenemos mucha divergencia y mucha variación, lo que hace presumir de problemas con las encuestadoras como tal.

La segunda parte del estudio consistió en estimar el numero de indecisos de cara a las elecciones, es decir el porcentaje de entrevistados que no manifestó preferencia alguna de voto. Al realizar este análisis obtenemos patrones similares en los tres países a los obtenidos anteriormente. Un número bastante bajo y constante de indecisos en EEUU. Un número de indecisos intermedio pero bastante constante también en México. Y un número de indecisos completamente volátil en Venezuela.

Habiendo concluido el análisis no me queda duda de que las encuestas en Venezuela se están utilizando con motivos otros que informar al público sobre tendencias de intención de voto. Este sentimiento aumenta dada la falta de transparencia de las diferentes casas encuestadoras negadas a dar información sobre cuestionarios, preguntas, clientes, lugares de recolección de datos, etc. Solo con mayor transparencia de parte de las encuestadoras y los medios que publican encuestas podremos determinar mejor la confiabilidad de los números que se nos presentan. Mientras tanto tendremos que valernos de asociaciones e investigadores independientes que, como con el “Encuestómetro”, nos ayuden a desentramar el panorama y la información que presentan estas encuestas.
Iñaki Sagarzazu es Doctor en Ciencias Polticas de la Universidad de Houston (EEUU) e investigador en la Universidad de Oxford. Su blog en http://yvpolis.blogspot.com