Redes Sociales  
 
e-lecciones.net Deutsche Welle
 
 
"Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal."
Enrique Tierno Galván
Marketing Político Elecciones Lo Nuevo Encuestas Variedades El Portal
 
 


Invitado
Entrar en Sesión
13 usuarios en linea
  

contesta la encuesta


Buscando perros verdes, la verdadera auditoría ciudadana
Carmen Beatriz Fernández (Venezuela)- 09/05/2013
¡Hay que subir el precio!
Moisés Naím (Estados Unidos)- 05/05/2013
Un ama de casa de hierro
Marcos Villasmil (Venezuela)- 05/05/2013
Paraguay: Vuelve otro eterno, el retorno colorado
Jose Rafael Vilar (Bolivia)- 23/04/2013
Los dos abriles de Venezuela
Fernando Mires (Chile)- 11/04/2013
25 Similitudes entre Chávez y Putin
Michael Bohm (Rusia)- 28/03/2013
Primera Homilía
Papa Francisco (Ciudad estado del Vaticano (Santa Sede))- 19/03/2013
Elección Urbi et orbis
Jose Rafael Vilar (Bolivia)- 17/03/2013
Venezuela: Capriles, la politica y la verdad
Fernando Mires (Chile)- 17/03/2013
El populismo en la realidad y el ejemplo chino
H. C. F. Mansilla (Argentina)- 17/03/2013
El legado del Comandante
Carmen Beatriz Fernandez (Venezuela)- 17/03/2013
Chávez, o cómo ser aspirante a mito en la era del Twitter
Marcos Villasmil (Venezuela)- 15/03/2013
Ecuador: resultado cantado
Jose Rafael Vilar (Bolivia)- 24/02/2013
Hay que saber renunciar a tiempo
Fernando Mires (Chile)- 21/02/2013
¿Habrá renovación en la Iglesia Católica?
H. C. F Mansilla (Argentina)- 19/02/2013
Cuentame una de futuro
Carmen Beatriz Fernández (Venezuela)- 19/02/2013
Epica para el más acá
Israel Centeno (Venezuela)- 19/02/2013
Cuba y su transición por conveniencia
Franco Gamboa (Estados Unidos)- 19/02/2013
Dictaduras
Fernando Mires (Chile)- 06/02/2013
Pronósticos 2013: Año de Ifá en nuestra Latinoamérica
Jose Rafael Vilar (Bolivia)- 05/02/2013
¿La nueva era progresista estadounidense?
Jeffrey D. Sachs (Estados Unidos)- 04/02/2013
Aquí no hay quién viva
Paulina Gamus (Venezuela)- 04/02/2013
Argentina, el Fondo y un relato mentiroso
Carlos Malamud (España)- 04/02/2013
Lecciones de la oposición venezolana
Gustavo Rojas Matute (Venezuela)- 05/01/2013
¿Quién pone los muertos?: América Latina y el crimen organizado
Franco Gamboa y Pamela Alcocer (Bolivia)- 05/01/2013
Las que fueron y las que serán: Iberoamérica electoral en 2012 y 2013
Jose Rafael Vilar (Bolivia)- 03/01/2013
Atado y bien atado
Carmen Beatriz Fernández (Venezuela)- 03/01/2013
Venezuela: las duras maderas de la política
Fernando Mires (Chile)- 19/12/2012
Se decreta estar triste
Paulina Gamus (Venezuela)- 14/12/2012
Etnocentrismo vs imaginación creadora
H.C.F. Mansilla (Bolivia)- 12/12/2012
Samba y batucada en tres escenas
Jose Rafael Vilar (Brasil)- 12/12/2012
Cataluña electoral: El ganador que pierde
Rafa García-Rico (España)- 03/12/2012
Entre amores y reveses: el debate homosexual en América Latina
Franco Gamboa y Pamela Alcócer (Bolivia)- 02/12/2012
Egipto: ¿otra revolución traicionada?
Fernando Mires (Chile)- 02/12/2012
Las flores del mal en la política: autoritarismo, populismo y totalitarismo
H.C.F. Mansilla (Bolivia)- 24/11/2012
Obama ganó, y sin embargo perdió Capriles
Carmen Beatriz Fernández (Venezuela)- 24/11/2012
¿Qué comunismo es ése?
Paulina Gamus (Venezuela)- 24/11/2012
La estrella de Bachelet
Ascanio Cavallo (Chile)- 24/11/2012
Última semana de campaña en cataluña
Rafa García-Rico (España)- 18/11/2012
Elecciones USA: Geografía, demografía, economía
Marcos Villasmil (Venezuela)- 18/11/2012
[Ver mas]


 Envíenos sus artículos  de opinión aquí.



 Opinión: El inconsciente en la política
Fernando Mires  (Chile) 07/07/2012

Cuando Jacques Lacan, quien siempre manifestó hostilidad hacia la política oficial afirmó en su Seminario 10 que “el inconsciente es la política” no bromeaba ni incurrió en contradicción. Porque la política que el analista denostaba era antes que nada la política ideológica, la de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, esa que -para decirlo en clave freudiana- se convierte en esclava de un implacable "Sobre Yo", sea éste individual o colectivo.

Probablemente Lacan presentía que además de convertirnos en alucinados ideológicos hay otras formas de hacer política. Una de ellas es la que tiene que ver con la liberación de todo aquello que en la escena pública oprime la necesidad de ser uno mismo. La ideología, y eso lo sabía muy bien Lacan a través de algunos pacientes -entre otros, connotados marxistas como Louis Althusser- puede convertirse en una barra que al clausurar los llamados que vienen desde el inconsciente, impide la plena manifestación del ser. Así, pienso que si Lacan viviera diría que la política ideológica tiene lugar de modo offline. En cambio, la otra, la existencial, de modo online. Ahora bien, el inconsciente actúa siempre de modo online.

Toda ideología incomunica el deseo de ser en uno y con los demás. Es por eso que un buen psicoanalista debe ser, por lo menos durante sus horas de consulta, enemigo declarado de cada ideología. En el fondo –creo que Lacan estaría de acuerdo con esa afirmación- la sesión psicoanalítica se guía por el propósito de des-ideologizar, mediante el balbuceo de cada palabra, la mente del paciente, y con ello, la del analista (el otro) pues del mismo modo que la liberación del oprimido libera al opresor (Hegel) la liberación del paciente (el uno) libera al analista (transferencia). Esa es la razón por la cual he afirmado que toda ideología es una patología colectiva así como toda patología es una ideología privada. Creo que alguna vez deberé patentar esa frase.

El inconsciente es político, pero no lo es sólo por analogía, como ha creído ver, siempre más lacaniano que Lacan, su apóstol Jacques-Alain Miller. Por cierto, desde el punto de vista analógico el inconsciente es político porque por una parte se construye a sí mismo de un modo gramático y, por otra, porque su deseo de ser va dirigido al “otro”. Pero, además, el inconsciente es político porque el mismo deviene de un conflicto insuperable: el deseo de ser más allá de sí. O dicho de otro modo: el inconsciente viene del conflicto inevitable entre el deseo de ser y el deber del estar. El inconsciente, cuando asoma, busca el poder: el poder ser y el poder del ser. Y eso es político.

Radicalizando sólo un poco una de las tesis centrales de Freud, podríamos decir que el inconsciente, al igual que la política, es un hijo de la cultura. Esa misma cultura que al dividirnos en dos produce un inevitable malestar, escisión necesaria para ser lo que somos, pecado original que pagamos con nuestros miedos y odios, algunos con tabletas, otros con las clínicas, también con los manicomios, y no por último, con las prisiones.

El inconsciente, por lo tanto, no es un subterráneo adonde van a parar los trastos viejos del alma, sino un agente activo que pugna por ser, es decir, el inconsciente no es más ni menos que uno mismo en su intención de ser. El inconsciente es tu propio cuerpo. En cada inconsciente late un deseo reprimido de libertad. Por lo mismo, siempre está (estamos) en disputa con lo que no nos deja ser. Más aún: el inconsciente sólo aparece discutiendo. Y si ese conflicto no existiera no habría inconciencia, y por tanto, tampoco habría conciencia. O dicho en tono de síntesis: no es el inconsciente “quien” genera el conflicto sino al revés: el conflicto genera al inconsciente del mismo modo como el deseo no origina la prohibición sino la prohibición al deseo (San Pablo fue el primero que así lo entendió). El inconsciente existe –eso es lo que estoy intentando decir- a partir del momento de su negación. Y si todavía no está muy claro, voy a poner un ejemplo:

A la disidente Yoani Sánchez de Cuba, el par de dictadores que rige los destinos de la isla le niegan su derecho natural a viajar lo que significa que ellos imaginan ser dueños del cuerpo de Yoani. El cuerpo de Yoani, a su vez, protesta; su cabeza piensa y sus manos escriben. Eso quiere decir: la protesta inconsciente del cuerpo de Yoani se hace consciente escribiendo. Ahora, la protesta y la búsqueda del “otro” son acciones esencialmente políticas y ellas no vienen de ninguna otra parte que no esté en el inconsciente de Yoani, o lo que es lo mismo: de su propio cuerpo oprimido que al escribir, clama y exige su libertad de movimiento.
Por lo demás, aunque vayamos donde vayamos, aunque hagamos lo que hagamos, vivimos en permanente confrontación, ya sea con “el otro” de afuera, ya sea con “el otro” de adentro. Y no hay otra posibilidad. Más allá del conflicto –ese es uno de los mensajes lacanianos- sólo habita la muerte.

¿Se entiende entonces por qué Lacan afirmó que el inconsciente es la política?

El inconsciente no sólo es conflictivo; es el conflicto y por eso mismo su forma natural de ser es el debate: la contra-dicción. El debate, a su vez, siempre será palábrico, y consecuentemente, gramático, sintáxico y retórico. O para decirlo en lacaniano: El inconsciente es inscrito en sí mismo sólo cuando habla o escribe, es decir, cuando se ex-presa, saltando la presión, o la o-presión. En eso no se diferencia en nada de la práctica política. Osaría decir incluso que sin esa lucha del inconsciente por abordar las orillas de lo consciente no sólo no habría conciencia; tampoco habría política.

Así se explica por qué la razón de ser de todo régimen antipolítico es la supresión del habla, la destrucción de la gramática y el desorden sintáxico a través de la mentira programada y el insulto sostenido. No hay libertad de opinión sin libertad de palabra (hablada, escrita, impresa, digitalizada). Ese último dictamen, como es sabido, no es de Lacan; es de Hannah Arendt.

También es de Hannah Arendt la siguiente afirmación: “el sentido último de la política es la libertad”. Pero no hay libertad sin deseo de libertad, deseo que habita, a veces adormilado, pero siempre vivo, en la casa de la inconciencia. Esa es otra de las razones que explican por qué el inconsciente es político. Creo que, en ese punto, Lacan estaba muy en lo cierto.


SocialTwist Tell-a-Friend
[Volver]
Unase a Politired la lista
Correo-e: