
A nadie le sorprende que el protagonista del quinto aniversario de la “Revolución Ciudadana” haya sido el presidente Rafael Correa; no solamente por la celebración realizada en nombre de la “revolución”, sino también por las dos noticias que rodearon la imagen del Presidente durante esas fechas.
La primera noticia fue la visita del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, a tierras ecuatorianas en un momento difícil para su país por posibles sanciones económicas y diplomáticas a causa de sus planes nucleares. Así, este encuentro dejó como resultado “un frente común, con el fin de defender a los derechos indispensables de los pueblos amenazados”, según expresó el mandatario iraní.
La segunda noticia es la disposición, por veto presidencial, de incluir en la ley electoral una normativa que impide a los medios hacer reportajes o publicar cualquier tipo de artículo –incluso de opinión- que pudiera ser considerado como publicidad a favor o en contra de los candidatos, es decir, “Correa logra restringir cobertura electoral de la prensa en Ecuador”, como muy bien titularon varios diarios internacionales.
Correa utilizó su poder de vetar el trámite de leyes y reformas, y de esta manera, justo después de la visita del presidente iraní, la bancada oficialista en la Asamblea arremete contra la libertad de información y de expresión y aprueba una ley que plantea restricciones drásticas a los medios que publiquen cualquier información que puede considerarse a favor o en contra de uno u otro candidato en período de campaña electoral.
De esta manera, los postulantes a cargos públicos se quedan sin vías de comunicación para dar a conocer su programa electoral, trayectoria política, laboral y cualquier otro dato de interés para los votantes. Así, la oposición, poco conocida, deberá enfrentarse en condiciones de desventaja a una maquinaria de gobierno que garantiza la reelección de Rafael Correa.
Tanto la reunión con el Presidente iraní, conocido por sus constantes desacatos a los derechos humanos, como la disposición en la ley electoral son dos noticias que, sin duda, repercutirán a largo plazo en el país. La primera a nivel de las relaciones internacionales y comerciales del Ecuador, y la segunda en los resultados de los próximos comicios presidenciales.
Así se celebraron los cinco años de la “Revolución Ciudadana” de Rafael Correa. Hasta el momento, el lustro de la revolución solamente garantiza una alta popularidad del Presidente Correa y muy poca estabilidad del sistema político y electoral que le asegure permanencia más allá de los caudillos de turno. En este sentido, quedan varias dudas sobre el futuro político del Ecuador, entre ellas, ¿qué mecanismos tendrá que utilizar la oposición si quiere vencer sin recursos?, ¿qué pasará cuando otro presidente asuma tanto poder?, ¿cómo dejará Rafael Correa su puesto?, entre muchas otras dudas. De cualquier manera, los ecuatorianos no están preocupados por las respuestas a estas preguntas, ya que parece segura la candidatura de Rafael Correa.