
Las elecciones del pasado 29 en Honduras, son un claro reflejo de que el pueblo hondureño le dijo no al populismo que los personeros del ALBA pretendían instaurar con todo tipo de acciones: desde tratar de invalidar el proceso electoral hasta la intimidación a la población para que no fuese a emitir su voto.
Nunca antes hubo en este país centroamericano una concurrencia tan masiva a un acto eleccionario -el 70% de la población emitió su voto-, cuando la media histórica era del 50%. Esto pone en evidencia [la necesidad del pueblo hondureño de legitimar con su presencia en las urnas] estas elecciones, que lejos están de poder calificarse de irregulares o, como algún mandatario se refirió a ellas despectivamente, llamándolas “seudoelecciones”.
Emitir opinión sobre Honduras sin conocer profundamente su cultura y el sentir de su población, puede tener dos causas: una aviesa intencionalidad política o, un profundo desconocimiento del proceso sufrido durante la prolongada crisis que le tocó vivir.
Sólo habiendo experimentado el comportamiento de los ciudadanos el domingo pasado, pude comprobar la alegría y esperanza de personas que hacían cola a los rayos del sol, de ancianos que aún con dificultades de desplazamiento, se acercaban a emitir su voto. Pude ver familias que concurrían con sus hijos y fundamentalmente, comprobar la convivencia cívica, más allá del color partidario. Sólo teniendo esas vivencias directas, podemos decir sin temor a equivocarnos, que Honduras desea vivir en paz y en democracia.
No será fácil poder remontar la crisis económica que dejó sumido al país el ex presidente Mel Zelaya. No será fácil que parte de los países que supuestamente defienden los derechos humanos, y que le dieron la espalda a Honduras el último año, vuelvan a tenderle una mano. Ellos prefieren convalidar regímenes como los de Guinea Ecuatorial, Irán o Irak, donde el desprecio por la democracia es moneda corriente. Pero afortunadamente, hay otra parte de la comunidad mundial que pudo apreciar -cientos de observadores internacionales pueden dar testimonio de ello-, que los hondureños son capaces de poder elegir a sus gobernantes libremente, sin intromisiones de ningún tipo, ejerciendo el poder soberano que les confiere el voto.
Su nuevo Presidente Porfirio “Pepe” Lobo, ganador por un amplio margen, se ha puesto como prioridad la unidad del país, a partir de un diálogo nacional donde todos los sectores participen en la construcción de un Plan País, que permita generar el consenso necesario para enfrentar la reconstrucción de la nación centroamericana.
Es de destacar que este líder del Partido Nacional, logró unir y dotar a su partido de una filosofía política enmarcada dentro del Centro Humanista Cristiano. Lobo, agricultor y con estudios de posgrado en EE. UU., es hombre que goza del afecto popular, sabedor de los padecimientos de miles de sus compatriotas, que impulsará su plan económico basado en la Economía Social de Mercado.
Honduras ya tuvo su fiesta cívica, los hondureños merecen que quienes resultaron electos, además de instaurar las relaciones con el resto del mundo, también se preparen para enfrentar con seriedad los problemas endémicos de este país y que la crisis política ha empeorado.
Los que humillaron la dignidad de los hondureños, los que ofendieron sus intereses y los que denigraron su capacidad para escoger sus gobernantes, no tienen derecho a negociar la unidad que requiere el pueblo para establecer la paz, recobrar la seguridad perdida y fortalecer plenamente su institucionalidad como herramienta para lograr el crecimiento económico, la distribución justa y equitativa de la renta nacional y el desarrollo integral de todas sus potencialidades. Tienen que dejar de conspirar después de su derrota y deponer su actitud revanchista.
El populismo ya no tiene cabida aquí y espero que este ejemplo de democracia sirva en otros lugares de América, a ponerle fin, a los que se llenan la boca con el discurso de la distribución de la riqueza, mientras sus pueblos descienden un escalón más en su pobreza.
El autor es Consultor en Comunicación Política y trabajó en la campaña de pepe Lobo
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