Siempre supimos de la seriedad y respeto que por las instituciones e investiduras del pueblo alemán, pero en la campaña electoral que se está llevando acabo en estos días, están ocurriendo cosas insospechadas.
La empresa Bruno Bonani aprovechando la coyuntura, lanzó una campaña publicitaria de su línea de lencería y ropa interior masculina. Hasta aquí nada nuevo, el tema es que la principal modelo es la mismísima Canciller Ángela Merkel, quien posa en ropa interior junto con parte de su gabinete en condiciones similares.
Los alemanes tienen sus opiniones divididas tanto a favor como en contra de la osada propuesta creativa.
La estrategia comunicacional está montada sobre la crisis que sufre Europa y utiliza un juego de palabras: "Lo damos todo con tal de impulsar la demanda", dice el eslogan del anuncio, que ofrece 5 Euros de rebaja a quienes canjeen toda su ropa interior a cambio de prendas nuevas de esa marca.
En su campaña, la marca establece un paralelismo con la iniciativa oficial del Gobierno que ofrece primas, pero de 500 euros, a quienes renueven su viejo automóvil.
Merkel luce un conjunto lila (en un dibujo hiperealista), detrás aparecen, también en paños menores, algunos de los ministros de su gran coalición y líderes de los partidos de la oposición. Detrás de ella, en detalle, aparece el líder de la Unión Cristianosocial de Baviera (CSU), Horst Seehofer. También se ve, entre otros, al ministro de Asuntos Exteriores y candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a la cancillería, Frank-Walter Steinmeier, y a la ministra de la Familia, Ursula von der Leyen.
Hasta hoy nadie presentó demanda o quejas por el uso de su imagen. Consultado un abogado de la CDU partido de la Canciller, dijo, que lo mejor en estos casos, es no reaccionar, ya que se le terminaría dando mayor trascendencia a la provocadora campaña.
Muchos opinan que esta involuntaria puesta en ropa interior de doña Ángela, lejos de perjudicarla la favorece; unos amigos berlineses me comentaban: “ahora esperar el bus es menos aburrido”, mientras que su hija adolescente, afirmaba que: “mofarse de los políticos es necesario”. Pero la abuela, una tradicional católica de Baviera estaba indignada calificando de “incorrecto y mal gusto” a la campaña en cuestión. Pero mucho más enojada lo estaba con la candidata del partido que ella había votado toda su vida, la CDU Unión Cristianodemócrata Alemana.
Y es que Vera Lengsfeld candidata por la CDU inundó su distrito con afiches bien transgresores. Los afiches utilizan la imagen con que la Canciller sorprendió a los medios en una visita a la ópera de Oslo de 2008, donde en lugar de sus habituales discretos trajes cerrados aparecía mostrando un pronunciado escote.
En sus afiches de campaña Lengsfeld, política procedente del antiguo territorio germano-oriental, como Merkel, y de 57 años, dos más que Merkel, está a su lado, en pose y vestida con un escote parecido, aunque menos abierto con el slogan: “Nosotros tenemos más que ofrecer”.
La candidata conservadora, ex disidente de la República Democrática Alemana (RDA), ha defendido su afiche en la necesidad de presentarse a sus hipotéticos electores de un modo algo llamativo, aunque según algunos medios, no ha caído bien en la central de la CDU.
"En mi distrito tengo que salir con algo menos convencional", defiende la candidata en declaraciones publicadas en el popular diario "Bild".
Kreuzberg es un bastión tradicional de los Verdes, donde el líder ecopacifista Ströbele, de 70 años, logró por dos veces consecutivas la victoria absoluta en unas generales y con ello un mandato directo al Bundestag (Parlamento), en tanto que candidato más votado en su distrito.
Esperemos a ver los resultados, quizás a algunos políticos alemanes, a menor cantidad de ropa, les resulte mayor cantidad de votos.
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