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 Opinión:
Ya arrancó la contienda!
Carlos López Burrundia  (El Salvador)

Con la reciente elección del Ingeniero Rodrigo Ávila como candidato presidencial de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), el panorama electoral se ha completado, ya que el ex- Director de la Policía Nacional Civil, será el esperado contrincante de Mauricio Funes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional(FMLN), en una carrera que se configura en una competencia únicamente para dos participantes, debido a las condiciones actuales de una sociedad caracterizada por su exacerbada polarización política que constituye la herencia más nefasta de una guerra civil que duro 12 años y dejo decenas de miles de muertos.

Frente a la anticipada candidatura de Funes, anunciada oficialmente en el mes de septiembre por parte del FMLN, se presenta ahora la candidatura de Ävila por parte de ARENA, con un retraso de casi 6 meses por motivos de procedimiento y de estrategia política, lo cual pata algunos analistas le pone en una situación de desventaja por el tiempo de proselitismo que ha contribuido al posicionamiento del aspirante de la principal fuerza de oposición.

En ambos procesos de decisión partidaria que llevó a la elección de sus ungidos, se destacan aspectos que pueden contribuir a una primera aproximación a conocer las condiciones que configuran el punto de partida de cada uno de ellos y de sus partidos, de sus perspectivas de viabilidad electoral y del marketing político que permitirá consolidar y potenciar los aspectos fundamentales que cada candidato y su equipo de campaña decidan enarbolar.

La candidatura de Mauricio Funes ya había sonado en la filas del FMLN en las elecciones presidenciales del 2004, época en que el liderazgo de Shafick Handal, emblemático líder comunista y los miembros del denominado movimiento ortodoxo, se encargaron de evitar que prosperara dicha aspiración, porque vieron en esa propuesta una peligro que podría atentar contra los principios y valores socialistas, moldeados por dolorosa experiencia de la revolución cubana, que les sirve de referencia al proyecto histórico que el FMLN ha elegido para construir un nueva sociedad salvadoreña.

La contundente y traumática derrota que sufre la tendencia ortodoxa a manos del candidato oficial en las elecciones presidenciales del 2004, constituye un fuerte golpe existencial, debido a la imposibilidad de lograr que la propuesta de la izquierda sea aceptada por la población, principalmente en una sociedad que por sus antecedentes en su comportamiento electoral, se cataloga como una población con predominio de derecha. La posterior muerte de Handal, abre las puertas a una nueva corriente que acepta la premisa de que para acceder al poder ejecutivo, se hace necesario un cambio de rostro y del discurso en el FMLN, situación que se convierte en una verdadera encrucijada crucial que puede determinar incluso su futuro como la segunda fuerza política del país.

Un movimiento de líderes con visión más pragmática va gestando los espacios necesario dentro de la rigidez ideológica que ha caracterizado a los ortodoxos y su cúpula dirigencial , para crear conciencia de la necesidad de impulsar al figura de Funes, que con una arraigada educación Jesuita, sustentada en la Doctrina Social de la Iglesia, propone con una visión de sociedad que en sus puntos fundamentales de desarrollo con equidad y justicia social, coincide con los objetivo del nuevo modelo de sociedad que aspira a concretar el socialismo llamado del siglo XXI.

El lanzamiento de Funes tuvo un gran impacto ante la militancia del FMLN y ante la significativa audiencia indecisa que se estima un porcentaje que ronda el 30% de la población votante, la cual es tradicionalmente apática a los procesos electorales, pero que presenció en los medios de comunicación, una inédita congregación multitudinaria de la militancia y simpatizantes del partido de izquierda, que dio mucho que pensar a indecisos y contrincantes, que veían por primera vez a un partido, al menos en la imagen mediática, eufóricos alrededor de una figura que les transmite seguridad, motivación y como nunca antes, una cierta ínfula de triunfalismo.

El candidato opositor es un personaje que adquirió logro su reconocimiento social, a través de una controversial trayectoria de muchos años como director de noticias, difundiendo su visión de país desde sus espacios en varios canales de televisión y emisoras de radio de mediano alcance en su señal de transmisión, situación que se ha reflejado en algunas encuestas que lo identifica con alto nivel de reconocimiento en las áreas metropolitanas y mucho menor en las áreas rurales del país

Es por este motivo, que a partir del momento de su nombramiento, se dedica a recorrer el país, logrando acercamiento s con las bases del FMLN en el territorio nacional y de la población que desconoce su trayectoria y su pensamiento. Esta etapa lo enfrenta con el desafíos de convencer que su visión, más pragmática que la dela ortodoxia dirigencial, es la que va a prevalecer en su plan de gobierno, con medidas, muchas veces contrarias a las propuestas por Shafick, no constituyen una traición al proyecto histórico, por el cual murieron miles de sus militantes.

También debe persuadir a la población indecisa de que el es quien va a gobernar y no como lo presenta la propaganda oficial, como un títere que será utilizado como una simple herramienta cosmética para lograr el poder e imponer el socialismo, dándole vida a los fantasmas del pasado como la esclavitud, la miseria, el ateísmo y el odio contra los Estados Unidos donde viven casi 2 millones y medio de salvadoreños

Otro aspecto importante con el que tendrá que navegar es la cercana relación que guardan varios de los más duros dirigentes de la línea ortodoxa con el Presidente Hugo Chávez, quien ha mostrado su apoyo incondicional a los gobiernos y partidos de izquierda en la región centroamericana., principalmente en el aprovisionamiento de combustible a precios más baratos que los productos de las multinacionales, medida que ha logrado réditos en varios sectores de estos países, que se ven enfrentados a una vertiginosa espiral de precios que pueden traer graves consecuencias económicas y políticas a los gobiernos de turno.
LA CANDIDATURA DE RODIGO AVILA: UN LARGO CAMINO.


La anticipada candidatura de Funes oficializada en el ultimo trimestre de 2007, da inicio de manera no oficial a un proceso pre-electoral, que de manera inédita en El Salvador, se comienza con mas de 15 meses de adelanto a la fecha oficial de las elecciones que establece el Tribunal Supremo Electoral.

El impacto inicial del lanzamiento del candidato de la izquierda compromete ARENA a replantear sus objetivos estratégicos, tanto en sus procesos de elección interna como el perfil del candidato, la cual debe acorde con las expectativas de los electores , ya que va abanderar la promesa electoral del cambios social de una nueva derecha, de cara a los comicios electorales del próximo año, los cuales van estar caracterizados por el creciente clamor de una población que cada día se organiza y activa acciones para lograr que el gobierno atienda y construya soluciones las impostergables demandas insatisfechas en materia económica y social.

En un primer momento el panorama interno de ARENA no contaba con la figura de Rodrigo Ávila en las etapas iniciales de su desarrollo. Son las presiones privadas, debido al descontento de los nombres iniciales y la buena evaluación de su figuras que arrojan las encuestas realizadas por instituciones de educación superior, medios de comunicación y las encuestas internas, las que determinan su ingreso sorpresivo en las tan esperadas primarias de este instituto político

El ingreso de Ávila es el resultado de una serie de movimientos internos, principalmente promovidos por algunos líderes empresariales y los sectores mas tradicionales de la derecha, que provocaron la renuncia a la candidatura presidencial de Mario Rene Figueroa, mano derecha del Presidente Saca y Ministro de Seguridad Publica. Quien se perfilaba como el ungido para conducir al oficialismo a un posible nueva victoria que consolide la quinta gestión presidencial de ARENA en El Salvador.

El proceso de elecciones primarias inicia con la participación de mas de una docena de candidatos que pretenden la candidatura presidencial, estableciendo los estatutos que se hará una primera selección de seis candidatos para de ahí determinar la terna final de cual saldrá el hombre que representa el proyecto electoral de la institución gobernante.

A partir de ese momento se evidencia públicamente una serie de fisuras internas tales como la incierta salida del empresario Hugo Barrera, compañero de mil batallas de Roberto D´abuisson fundador y máxima figura histórica, a quien se consideraba como uno de los favoritos de los sectores tradicionales , per queda fuera en la segunda etapa en la que solo fueron elegidos cinco semifinalista, a pesar de que eran seis los que se habían anunciado inicialmente.





La Vice-Presidenta de la Republica, Ana Vilma de Álvanez, denuncia a través de los medios de comunicación, una compaña de desprestigio en su contra, orquestada supuestamente por los hombre más cercanos al presidente de la Republica. Las denuncias de la segunda al mando en el poder ejecutivo y la traumática eliminación del ex Canciller de la República Francisco Laínez, que en el sentir institucional y nacional, se evidencia un cierto favoritismos hacia su figura de Laínez, quien además había cohesionado a muchos de los sectores dispersos del partido que no aceptan la actual conformación del Comité Ejecutivo Nacional (COENA).

Estos momentos de denuncias y de eliminación de candidatos tras bambalinas configura una difícil situación que marco uno de los momentos mas difíciles de un proceso que parecía estar al borde de la desestabilización. Sin embargo, es en este punto donde ARENA demuestra su disciplina partidaria, su centralización y jerarquización del poder sobre la estructura y la habilidad de manejar sin efectos traumáticos los conflictos internos por mas graves que parezcan.

Para concretar la elección final del candidato, la terna presentada conformada por la Vice Presidenta, el ex Director de la Policía junto a Luis Mario Rodríguez, un joven elemento que funge como secretario jurídico de la Presidencia, llevan a cabo un pregonado ejercicio de democracia institucional, de libertad de expresión y de participación democrática, presentando cada uno de ellos públicamente las bases fundamentales de lo que seria su plataforma de gobierno.

Lo inesperadamente novedoso es el contenido de los discursos de los diferentes miembros de la terna, quienes enarbolando la bandera de las reivindicaciones sociales, tradicionalmente patrimonio de la izquierda, pretende presentar un nuevo rostro y una nueva etapa de una ARENA mas humana, mas social, divorciada de los dogmas del liberalismo, pero sin poder justificar de manera consistente cual es el vinculo de esta etapa con las cuatro administraciones anteriores quienes aparentemente, a excepción del Presidente Saca, se olvidaron de que el ser humano es el centro de toda actividad del estado y el principal beneficiario del bien común.

En una elección cuyo resultado era de todos previamente conocido, la disciplinada estructura nacional que representa al universo de electores, ratifica el favoritismo de la figura de Rodrigo Ávila para la candidatura presidencial de ARENA. Los resultados son aceptados, de manera publica o silenciosa por todos los protagonistas del proceso, quedando en firme la decisión de la persona que va a enfrentar a Mauricio Funes, en una confrontación electoral de dos partidos, que además de representar intereses políticos, representan dos visiones de país y dos modelos de sociedad que no solamente son antagónicos sino muchas veces irreconciliables.

La figura de Rodrigo Ávila ofrece una seria de fortalezas y debilidades para el Marketing electoral de ARENA, debido a su trabajo en la dirección en la Policía Nacional Civil en dos diferentes momentos en su vida política, lo cual ha sido bien reconocido por la mayoría de la población salvadoreña, a pesar de los altos índices de delincuencia que abaten a los salvadoreños.

Su rostro de buena persona y su firme lenguaje corporal constituye un valor agregado que puede compensar su dificultad para articular mensajes sobre temas que requieren alto grado de complejidad.

El discurso de una “nueva derecha”, para ser adoptados por la población como una propuesta sincera, más que un slogan publicitario de una nueva formula o de un relanzamiento de un producto, requiere que el actual gobierno tome medidas valientes para detener el abuso de los oligopolios con conducta monopólica, se continúen aprovechando de la permisividad actual en detrimento en los sectores económicos más vulnerables de la sociedad.

El plan de gobierno del Ingeniero Ávila debe plasmar compromisos claros e ineludible para crear políticas publicas que consoliden programas sociales de impacto directo a los sectores populares. También debe de plasmar medidas orientadas a una reforma fiscal que urgentemente necesita el erario público, debe incorporar acciones concretas para combatir la delincuencia a todo nivel y devolverle la tranquilidad que tanto necesitan la ciudadanía.

Ávila y Funes hablan de que son los portadores de un nuevo cambio para El Salvador, un cambio que al margen de las variables internacionales como la recesión económica de los Estados Unidos, el precio del combustible y las materias primas, entre otros, debe de ser enfrentado con dignidad y responsabilidad histórica, con visión de país, sin egoísmos ideológico-partidarios, con políticas que tengan como base de su acción la solidaridad y la subsidiaridad en función de consolidar nuestra incipiente democracia y sentar las bases fundamentales de una sociedad productiva basada en valores de la justicia y la equidad, para que garanticen de manera definitiva la paz social que todos anhelamos.

En ambos procesos de decisión partidaria que llevó a la elección de sus ungidos, se destacan aspectos que pueden contribuir a una primera aproximación a conocer las condiciones que configuran el punto de partida de cada uno de ellos y de sus partidos, de sus perspectivas de viabilidad electoral y del marketing político que permitirá consolidar y potenciar los aspectos fundamentales que cada candidato y su equipo de campaña decidan enarbolar.

La candidatura de Mauricio Funes ya había sonado en la filas del FMLN en las elecciones presidenciales del 2004, época en que el liderazgo de Shafick Handal, emblemático líder comunista y los miembros del denominado movimiento ortodoxo, se encargaron de evitar que prosperara dicha aspiración, porque vieron en esa propuesta una peligro que podría atentar contra los principios y valores socialistas, moldeados por dolorosa experiencia de la revolución cubana, que les sirve de referencia al proyecto histórico que el FMLN ha elegido para construir un nueva sociedad salvadoreña.

La contundente y traumática derrota que sufre la tendencia ortodoxa a manos del candidato oficial en las elecciones presidenciales del 2004, constituye un fuerte golpe existencial, debido a la imposibilidad de lograr que la propuesta de la izquierda sea aceptada por la población, principalmente en una sociedad que por sus antecedentes en su comportamiento electoral, se cataloga como una población con predominio de derecha. La posterior muerte de Handal, abre las puertas a una nueva corriente que acepta la premisa de que para acceder al poder ejecutivo, se hace necesario un cambio de rostro y del discurso en el FMLN, situación que se convierte en una verdadera encrucijada crucial que puede determinar incluso su futuro como la segunda fuerza política del país.

Un movimiento de líderes con visión más pragmática va gestando los espacios necesario dentro de la rigidez ideológica que ha caracterizado a los ortodoxos y su cúpula dirigencial , para crear conciencia de la necesidad de impulsar al figura de Funes, que con una arraigada educación Jesuita, sustentada en la Doctrina Social de la Iglesia, propone con una visión de sociedad que en sus puntos fundamentales de desarrollo con equidad y justicia social, coincide con los objetivo del nuevo modelo de sociedad que aspira a concretar el socialismo llamado del siglo XXI.

El lanzamiento de Funes tuvo un gran impacto ante la militancia del FMLN y ante la significativa audiencia indecisa que se estima un porcentaje que ronda el 30% de la población votante, la cual es tradicionalmente apática a los procesos electorales, pero que presenció en los medios de comunicación, una inédita congregación multitudinaria de la militancia y simpatizantes del partido de izquierda, que dio mucho que pensar a indecisos y contrincantes, que veían por primera vez a un partido, al menos en la imagen mediática, eufóricos alrededor de una figura que les transmite seguridad, motivación y como nunca antes, una cierta ínfula de triunfalismo.

El candidato opositor es un personaje que adquirió logro su reconocimiento social, a través de una controversial trayectoria de muchos años como director de noticias, difundiendo su visión de país desde sus espacios en varios canales de televisión y emisoras de radio de mediano alcance en su señal de transmisión, situación que se ha reflejado en algunas encuestas que lo identifica con alto nivel de reconocimiento en las áreas metropolitanas y mucho menor en las áreas rurales del país

Es por este motivo, que a partir del momento de su nombramiento, se dedica a recorrer el país, logrando acercamiento s con las bases del FMLN en el territorio nacional y de la población que desconoce su trayectoria y su pensamiento. Esta etapa lo enfrenta con el desafíos de convencer que su visión, más pragmática que la dela ortodoxia dirigencial, es la que va a prevalecer en su plan de gobierno, con medidas, muchas veces contrarias a las propuestas por Shafick, no constituyen una traición al proyecto histórico, por el cual murieron miles de sus militantes.

También debe persuadir a la población indecisa de que el es quien va a gobernar y no como lo presenta la propaganda oficial, como un títere que será utilizado como una simple herramienta cosmética para lograr el poder e imponer el socialismo, dándole vida a los fantasmas del pasado como la esclavitud, la miseria, el ateísmo y el odio contra los Estados Unidos donde viven casi 2 millones y medio de salvadoreños

Otro aspecto importante con el que tendrá que navegar es la cercana relación que guardan varios de los más duros dirigentes de la línea ortodoxa con el Presidente Hugo Chávez, quien ha mostrado su apoyo incondicional a los gobiernos y partidos de izquierda en la región centroamericana., principalmente en el aprovisionamiento de combustible a precios más baratos que los productos de las multinacionales, medida que ha logrado réditos en varios sectores de estos países, que se ven enfrentados a una vertiginosa espiral de precios que pueden traer graves consecuencias económicas y políticas a los gobiernos de turno.

LA CANDIDATURA DE RODIGO AVILA: UN LARGO CAMINO.


La anticipada candidatura de Funes oficializada en el ultimo trimestre de 2007, da inicio de manera no oficial a un proceso pre-electoral, que de manera inédita en El Salvador, se comienza con mas de 15 meses de adelanto a la fecha oficial de las elecciones que establece el Tribunal Supremo Electoral.

El impacto inicial del lanzamiento del candidato de la izquierda compromete ARENA a replantear sus objetivos estratégicos, tanto en sus procesos de elección interna como el perfil del candidato, la cual debe acorde con las expectativas de los electores , ya que va abanderar la promesa electoral del cambios social de una nueva derecha, de cara a los comicios electorales del próximo año, los cuales van estar caracterizados por el creciente clamor de una población que cada día se organiza y activa acciones para lograr que el gobierno atienda y construya soluciones las impostergables demandas insatisfechas en materia económica y social.

En un primer momento el panorama interno de ARENA no contaba con la figura de Rodrigo Ávila en las etapas iniciales de su desarrollo. Son las presiones privadas, debido al descontento de los nombres iniciales y la buena evaluación de su figuras que arrojan las encuestas realizadas por instituciones de educación superior, medios de comunicación y las encuestas internas, las que determinan su ingreso sorpresivo en las tan esperadas primarias de este instituto político

El ingreso de Ávila es el resultado de una serie de movimientos internos, principalmente promovidos por algunos líderes empresariales y los sectores mas tradicionales de la derecha, que provocaron la renuncia a la candidatura presidencial de Mario Rene Figueroa, mano derecha del Presidente Saca y Ministro de Seguridad Publica. Quien se perfilaba como el ungido para conducir al oficialismo a un posible nueva victoria que consolide la quinta gestión presidencial de ARENA en El Salvador.

El proceso de elecciones primarias inicia con la participación de mas de una docena de candidatos que pretenden la candidatura presidencial, estableciendo los estatutos que se hará una primera selección de seis candidatos para de ahí determinar la terna final de cual saldrá el hombre que representa el proyecto electoral de la institución gobernante.

A partir de ese momento se evidencia públicamente una serie de fisuras internas tales como la incierta salida del empresario Hugo Barrera, compañero de mil batallas de Roberto D´abuisson fundador y máxima figura histórica, a quien se consideraba como uno de los favoritos de los sectores tradicionales , per queda fuera en la segunda etapa en la que solo fueron elegidos cinco semifinalista, a pesar de que eran seis los que se habían anunciado inicialmente.





La Vice-Presidenta de la Republica, Ana Vilma de Álvanez, denuncia a través de los medios de comunicación, una compaña de desprestigio en su contra, orquestada supuestamente por los hombre más cercanos al presidente de la Republica. Las denuncias de la segunda al mando en el poder ejecutivo y la traumática eliminación del ex Canciller de la República Francisco Laínez, que en el sentir institucional y nacional, se evidencia un cierto favoritismos hacia su figura de Laínez, quien además había cohesionado a muchos de los sectores dispersos del partido que no aceptan la actual conformación del Comité Ejecutivo Nacional (COENA).

Estos momentos de denuncias y de eliminación de candidatos tras bambalinas configura una difícil situación que marco uno de los momentos mas difíciles de un proceso que parecía estar al borde de la desestabilización. Sin embargo, es en este punto donde ARENA demuestra su disciplina partidaria, su centralización y jerarquización del poder sobre la estructura y la habilidad de manejar sin efectos traumáticos los conflictos internos por mas graves que parezcan.

Para concretar la elección final del candidato, la terna presentada conformada por la Vice Presidenta, el ex Director de la Policía junto a Luis Mario Rodríguez, un joven elemento que funge como secretario jurídico de la Presidencia, llevan a cabo un pregonado ejercicio de democracia institucional, de libertad de expresión y de participación democrática, presentando cada uno de ellos públicamente las bases fundamentales de lo que seria su plataforma de gobierno.

Lo inesperadamente novedoso es el contenido de los discursos de los diferentes miembros de la terna, quienes enarbolando la bandera de las reivindicaciones sociales, tradicionalmente patrimonio de la izquierda, pretende presentar un nuevo rostro y una nueva etapa de una ARENA mas humana, mas social, divorciada de los dogmas del liberalismo, pero sin poder justificar de manera consistente cual es el vinculo de esta etapa con las cuatro administraciones anteriores quienes aparentemente, a excepción del Presidente Saca, se olvidaron de que el ser humano es el centro de toda actividad del estado y el principal beneficiario del bien común.

En una elección cuyo resultado era de todos previamente conocido, la disciplinada estructura nacional que representa al universo de electores, ratifica el favoritismo de la figura de Rodrigo Ávila para la candidatura presidencial de ARENA. Los resultados son aceptados, de manera publica o silenciosa por todos los protagonistas del proceso, quedando en firme la decisión de la persona que va a enfrentar a Mauricio Funes, en una confrontación electoral de dos partidos, que además de representar intereses políticos, representan dos visiones de país y dos modelos de sociedad que no solamente son antagónicos sino muchas veces irreconciliables.

La figura de Rodrigo Ávila ofrece una seria de fortalezas y debilidades para el Marketing electoral de ARENA, debido a su trabajo en la dirección en la Policía Nacional Civil en dos diferentes momentos en su vida política, lo cual ha sido bien reconocido por la mayoría de la población salvadoreña, a pesar de los altos índices de delincuencia que abaten a los salvadoreños.

Su rostro de buena persona y su firme lenguaje corporal constituye un valor agregado que puede compensar su dificultad para articular mensajes sobre temas que requieren alto grado de complejidad.

El discurso de una “nueva derecha”, para ser adoptados por la población como una propuesta sincera, más que un slogan publicitario de una nueva formula o de un relanzamiento de un producto, requiere que el actual gobierno tome medidas valientes para detener el abuso de los oligopolios con conducta monopólica, se continúen aprovechando de la permisividad actual en detrimento en los sectores económicos más vulnerables de la sociedad.

El plan de gobierno del Ingeniero Ávila debe plasmar compromisos claros e ineludible para crear políticas publicas que consoliden programas sociales de impacto directo a los sectores populares. También debe de plasmar medidas orientadas a una reforma fiscal que urgentemente necesita el erario público, debe incorporar acciones concretas para combatir la delincuencia a todo nivel y devolverle la tranquilidad que tanto necesitan la ciudadanía.

Ávila y Funes hablan de que son los portadores de un nuevo cambio para El Salvador, un cambio que al margen de las variables internacionales como la recesión económica de los Estados Unidos, el precio del combustible y las materias primas, entre otros, debe de ser enfrentado con dignidad y responsabilidad histórica, con visión de país, sin egoísmos ideológico-partidarios, con políticas que tengan como base de su acción la solidaridad y la subsidiaridad en función de consolidar nuestra incipiente democracia y sentar las bases fundamentales de una sociedad productiva basada en valores de la justicia y la equidad, para que garanticen de manera definitiva la paz social que todos anhelamos.


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