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Lecturas compiladas por: Robinson Salazar
INDICE
BID: America Latina deberá
invertir en educación
Santiago de
Chile, EFE
Los países
latinoamericanos y caribeños necesitan invertir en escuelas más
de 5.000 millones de dólares en los próximos años para mejorar
la enseñanza secundaria, aseguraron los expertos reunidos en un
seminario dedicado a la educación celebrado en Santiago de Chile,
previo a la 42 asamblea anual del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID).
Estos recursos
son necesarios para aumentar la tasa de escolarización del 55
por ciento actual al 75 por ciento, y con ello contribuir al
crecimiento económico de la región.
Los expertos
señalaron que sólo lograrán esa inversión si recuperan las
tasas de crecimiento económico alcanzadas a comienzos de la década
pasada.
En el
seminario también se analizaron los aspectos demográficos de América
Latina y el Caribe, pues se prevé que durante los próximos 20 años
muchos países vean una desaceleración en sus tasas de
crecimiento de la población de niños en edad escolar y un
aumento en la fuerza laboral.
Nicaragua: Humberto Ortega
teme caos si ganan sandinistas
No votará por Daniel, ni cree que FSLN gane
Edgar Fonseca
Redactor de La Nación de Costa Rica
efonseca@nacion.com
No votará por
su hermano Daniel. Ni votará por el Frente Sandinista. Ni cree
que éste vaya a ganar las elecciones de noviembre.
Y si las gana,
piensa, será por un margen estrecho. Será un desenlace reñido
de imprevisibles consecuencias que podría sumir en mayor
desestabilización a Nicaragua.
Vaticina
entonces que habrá segunda ronda y en ésta, cree, el sandinismo
perderá porque entre los nicaragüenses hay un temor mayúsculo
a que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) regrese
al poder.
El fantasma de
los 11 años de gobierno autoritario y represivo del Frente (1979-1990)
y de su descalabro económico y social no se borra de la noche a
la mañana, admite. Daniel Ortega lo arrastra.
CUAL ILUMINADO
Cual iluminado,
que pretende estar por encima del bien y del mal en la política
de su país, separado de la dirigencia y de la militancia del
Frente, Humberto Ortega ve crítico el panorama de cara a las
elecciones del 4 de noviembre.
La polarización
entre las fuerzas sandinistas y liberales, la exclusión de otras,
la corrupción, el desempleo, la inmigración y una parálisis en
la inversión extranjera son razones que lo llevan a advertir que
Nicaragua podría enrumbarse a una situación peor, con impacto
regional.
Entrevista de
Ortega con La Nación
Un extracto
del diálogo sostenido entre el periodista del Diario La Nación
de Costa Rica, Edgard Fonseca y el general retirado Humberto
Ortega, hermano del actual candidato a la Presidencia de la República
por el Frente Sandinista, Daniel Ortega:
Escucha,
hermano
-¿Mantiene la
premonición de que si Daniel es el candidato sandinista, pierde?
-Yo señalé
que no era imprescindible que Daniel fuera el candidato y que era
más importante fortalecer su liderazgo para consolidar y
modernizar el partido sandinista. Me referí a que un candidato
como él hacía más complejo, más difícil, ganar las
elecciones aunque para mí lo más importante es que el
sandinismo se fortaleciera en el marco democrático.
-Se afirma que
su crítica a la candidatura de Daniel es un intento por retomar
vigencia política al estar relegado en el panorama político...
-Desde que salí
del Ejército siempre he estado de una u otra manera en mayor o
menor protagonismo, interesado en los destinos políticos de
Nicaragua, pero tampoco opté por militar en ningún partido político,
incluyendo al Frente Sandinista... si me matriculaba en un
partido eso no me daba toda la amplitud de pensamiento; me
amarraba en el pensamiento un tanto rígido que todavía el
Frente mantiene. Me dispuse con Daniel y el doctor Alemán a
buscar un acuerdo que rebasara los límites de lo que en
Nicaragua se conoce como el pacto liberal-sandinista, mas no se
logró.
-Este pacto es
considerado antidemocrático, por derivar en una impunidad
bipartidista, por fomentar la corrupción ¿usted lo defiende?
-Corrupción
en Nicaragua siempre ha habido con o sin este tipo de configuración
jurídico legal, pero en esencia es un acuerdo que no llegó a lo
que pretendí. "Se redujo a satisfacer los intereses
predominantemente políticos tanto del partido sandinista como
del liberal en la línea de fortalecer un bipartidismo".
-Desde el
punto de vista político se le denuncia por excluyente...
-Las reformas
a las leyes electorales fueron muy duras porque fueron
marcadamente contra otras fuerzas y no para incluirlas.
-¿Puede ir
Nicaragua en este ambiente con algún grado de estabilidad y de
confianza a las próximas elecciones?
-Quien gane
debería convocar inmediatamente a una gran concertación
nacional de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales,
espirituales. Lo que se determine para cambiar profundamente la
Constitución de 1987.
-Lo noto
optimista en medio de la desconfianza derivada del pacto.
-Lo único que
podría aquí hacer que no haya elecciones sería tal vez un fenómeno
extraordinario, un terremoto o un proceso de confrontación
armada con Honduras, ahora que se está hablando de que la
situación se está tensando mucho. Pero plantearse que no haya
elecciones ahorita sería nefasto.
-¿Vuelven los
sandinistas al poder?
-Las dos
fuerzas con posibilidad real de volver al gobierno son los
liberales y los sandinistas. Lo difícil para el sandinismo está
en conquistar el voto indeciso, que es muy importante. Puede
darse un desenlace muy reñido en donde podría ganar tanto el
liberalismo como el sandinismo.
-¿Es Daniel
la figura idónea para encabezar a Nicaragua en el inicio del
siglo?
-Frente a la
grave situación de Nicaragua ninguno que gane, ni Daniel Ortega
ni don Enrique Bolaños, podría gobernar esa profunda crisis.
Por eso planteo un acuerdo nacional que permita que gane quien
gane halle un marco de gobernabilidad nacional y regional.
-Se dice que
sus ataques a Daniel hay que interpretarlos como un doble
discurso, que cuando lo critica lo que está diciendo es súmenle
fuerzas...
-No estoy
atacando ni defendiendo a Daniel. A nivel general en el país hay
un descrédito de sandinistas, liberales y conservadores y de éstos
va a salir el presidente. Entonces, si gana Daniel en una situación
de tanta confrontación, de tanta polarización, sería una
perspectiva bien difícil de gobernabilidad. Igual si ganan los
liberales enfrentados por medio de una campaña excluyente,
polarizada, confrontativa. Imagínese cómo va a quedar ese
gobierno.
-Pero ¿va a
votar por el Frente Sandinista?
-No voy a
votar por el Frente Sandinista.
-¿Ni por
Daniel?
-Tampoco. No
voy a votar ni por Daniel ni por Bolaños. Estoy haciendo un
llamado a que se pongan de acuerdo; mi posición no puede ser
plegada a alguien o en contra de alguien.
Látigo
republicano
-Acaba de
cambiar el gobierno en Estados Unidos. ¿Qué espera de la relación
de un eventual gobierno sandinista y la administración Bush?
-Centroamérica
no es una gran prioridad, ni tampoco Nicaragua, en la medida en
que se acabó la Guerra Fría y en la medida en que Nicaragua, en
particular, no es calificada por los Estados Unidos como una
fuente de narcotráfico ni de armas para nadie, ni el sandinismo
tampoco. Me reuní con el embajador norteamericano y hablamos de
esto.
"Un
triunfo del Frente Sandinista encabezado por Daniel, con un
discurso no tan coherente, que no se sabe hacia dónde va, si va
a ser muy radical o no, crea preocupación no sólo para Estados
Unidos sino también para los sectores nacionales y para la región.
"El
Frente Sandinista no ha planteado claramente un programa más
enmarcado en la economía actual de libre mercado, y eso es lo
que genera desconfianza".
-¿Debe hacer
ese planteamiento el Frente?
-Aún cuando
el Frente hiciera un planteamiento más flexible, tendría un
problema de credibilidad, de poder pensar que con un liderazgo
como el de Daniel eso se va a cumplir.
-¿Cuál fue
el tema de las futuras relaciones con la administración Bush que
usted habló con el embajador de Estados Unidos?
-Los
norteamericanos no ven que el liderazgo de Daniel Ortega haya
dado suficientes elementos de cambio, de credibilidad hacia fuera.
Tienen inquietudes en relación con el tema de la propiedad (las
confiscaciones sandinistas a estadounidenses). Dicen que ha
faltado un poco más de dinamismo, de voluntad de resolver esas
cosas.
"Los
norteamericanos dicen que por qué no resuelven desde ahora cosas
como el patrullaje en el mar. Yo le he dicho a los del Ejército
que no tengo mayor preocupación de que haya patrullajes
conjuntos para perseguir en caliente, en el mar, a los
narcotraficantes. En esto el Frente no se ha pronunciado
definitivamente.
-¿Qué es lo
que busca usted con este discurso tan duro contra el sandinismo?
-No tengo un
discurso duro contra el sandinismo. Es una realidad. Hay muchos
sectores en el sector privado que consideran que si el Frente
gana, con ese tipo de liderazgo se hace más difícil generar
confianza.
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