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Lecturas compiladas por: Robinson Salazar
INDICE
G-8 abrirá debates
sobre la globalización a la sociedad civil y al
sector privado
Los líderes de los
siete países mas industrializados del mundo y
Rusia (G-8) se comprometieron este domingo a
abrir sus debates sobre globalización a la
sociedad civil y al sector privado y a acentuar
la cooperación y la solidaridad con los países
en vías de desarrollo.
En
el comunicado final con el que se cerró la
cumbre de Génova, los Ocho Grandes subrayaron su
decisión de "promover un debate
público" sobre los principales desafíos de
las sociedades modernas, en un claro gesto de
apertura a los colectivos antiglobalización.
Los
jefes de Estado o de Gobierno de EEUU, Reino
Unido, Francia, Alemania, Canadá, Japón, Rusia
e Italia aceptaron, según la resolución
aprobada, "promover soluciones innovadoras
basadas sobre una amplia colaboración con la
sociedad civil y el sector privado".
"Buscaremos
además una cooperación y solidaridad más
acentuadas con los países en vías de
desarrollo, basadas en una recíproca
responsabilidad para combatir la pobreza y
promover el desarrollo sostenido", dice el
documento.
El
tono del comunicado final marca un significativo
cambio sobre la orientación dada hasta ahora por
los líderes del G-8 a sus reuniones anuales, en
el marco de las crecientes protestas de los
grupos que protestan contra la globalización y
que han llegado a su cenit en Génova.
La
muerte de un activista el viernes por disparos de
un policía, los disturbios generalizados y la
concentración de más de 150.000 personas en la
manifestación más grande desde las protestas
pioneras de 1999 en Seattle (EEUU) parecen haber
contribuido de forma decisiva a la tentativa de
abrir una nueva etapa.
Más
allá de constatar este giro, el documento final
insiste en los compromisos ya hechos públicos a
lo largo de la cumbre, como la cancelación de
53.000 millones de deuda a los países más
pobres del mundo y la creación de un fondo con
1.800 millones de dólares para combatir las
enfermedades como el SIDA y la malaria.
También
se hace eco de la propuesta de enviar
observadores internacionales a Oriente Medio para
verificar la aplicación del llamado plan Mitchel
y del apoyo al gobierno macedonio en su
pretensión de mantener la integridad y unidad
territorial, sin cerrar las puertas al diálogo
con la minoría albanesa.
size="3">Arriba
MEXICO:
¿Fracasará? Un ataque del Congreso contra el
Presidente, Alain Touraine
Se
ha hablado mucho de los zapatistas, de su entrada
a la ciudad de México, de la convergencia de
intenciones entre el presidente Fox y el
subcomandante Marcos. Sólo se discutían los
plazos en los cuales el Congreso aprobaría el
acuerdo entre el gobierno y los zapatistas.
Entonces, brutalmente, todo se ha derrumbado. El
Congreso ha desfigurado el acuerdo, en tanto que
los zapatistas han regresado a su lejana Chiapas.
Es todavía posible que el Presidente oponga su
veto al voto del Congreso; pero, por el momento,
las luces se han apagado; el silencio ha
remplazado a la palabra; un fracaso definitivo es
posible y detendría ese extraordinario
movimiento que había hecho pasar a México de
las utopías revolucionarias a la idea
democrática. ¿De dónde viene este cambio de la
situación que nadie preveía en el momento en
que Marcos estaba en la ciudad de México? Lo veo
sobre todo como un ataque del Congreso contra el
Presidente, mucho más que contra Marcos. El
Presidente enérgicamente ha afirmado sus poderes
y su capacidad de iniciativa. Los partidos, al
contrario, no han salido de su confusión. Por
todas partes las luchas personales y la ausencia
de un proyecto general impiden a los partidos
definirse políticamente. ¿No es sorprendente
ver con qué vigor el PAN, partido del
Presidente, ha cambiado el proyecto de éste?
Así,
la gran esperanza puesta en la creación de un
sistema político, después de siete decenios de
relaciones plenas entre el PRI y el Estado, se ha
frustrado.
Esto
se debe, en primera instancia, a la ausencia de
verdaderos partidos políticos definidos por las
demandas de los lectores y por su programa de
gobierno. ¿Pero de dónde viene esta impotencia
política que alcanza de hecho a todos los
países, desde Brasil a Perú? La razón
principal de esta debilidad de los partidos es
que el espacio político nacional está limitado
en todas partes; de un lado, por la masa de los
excluidos y, del otro, por la dependencia
creciente respecto de Estados Unidos, que lleva
más fácilmente a denunciar a los enemigos del
exterior que a formular estrategias provenientes
del interior. Esta dualización creciente no es
propia de México y puede conducir a todo el
continente hacia los problemas de los años
cincuenta y sesenta, cuando los regímenes
nacionalpopulares florecían y después caían
casi por doquier.
De
ahí la importancia tan grande que tiene la
tentativa de crear en México un sistema
político independiente del Estado y las graves
dificultades que encuentra desde el principio. A
partir del momento en que se cierra la salida
revolucionaria se impone uno de los aspectos
principales de la democracia: separar y combinar
el Estado, el sistema político y la sociedad
civil. En México, el Estado y el sistema
político estaban confundidos, como en la Unión
Soviética. El remplazo del partido-Estado, por
el que ha ganado a sus adversarios, ha abierto la
vía a la separación del Estado, ampliamente
ocupado por la gestión del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte y de un sistema de
representación política fundada sobre los
partidos. Al mismo tiempo, los zapatistas
buscaban reinsertar a los indios en la sociedad
civil.
¡Cómo
no entusiasmarse por estos dos avances conjuntos
y por la formación de la democracia mexicana que
representaban! Pero he aquí que después de
algunos meses solamente la nueva construcción se
desploma, lo que puede ocasionar un terremoto en
toda la región. Ya escuchamos las inquietudes
que provoca el Plan Puebla-Panamá, ¿México se
va a desembarazar del sur pobre para consagrarse
al triunfo del norte, integrado al espacio
estadunidense?
Existen
muchas respuestas diferentes a estos problemas
complejos, pero todas deben responder a algunas
condiciones generales que es necesario enunciar:
En
primer lugar, la definición de una mayoría
gubernamental. Una tal definición es mucho menos
estricta en un régimen presidencial que en un
régimen parlamentario, pero el campo de acción
del Estado debe ser definido a la vez en
términos sociales y políticos.
En
segundo lugar, y de manera complementaria, cada
partido importante debe definir una visión de la
sociedad, por ejemplo, ahora a través de una
reforma fiscal, una política de privatizaciones,
un plan de organización del territorio y de la
zona metropolitana.
En
tercer lugar, los movimientos sociales deben a la
vez ser independientes y elegir claramente una
estrategia política, por ejemplo, aliándose a
un partido o, al contrario, impulsando conflictos
no institucionalizados.
Cada
caso debe ser considerado aparte y no se trata de
dar a cada uno una buena o mala calificación.
Pero la separación y la coordinación del
Estado, del sistema político y de la sociedad
civil deben ser considerados condiciones
centrales de construcción de una sociedad
democrática.
México,
de un solo golpe, avanzó hasta las puertas de la
democracia. ¿Ahora se aleja de ella y su
programa de gobierno va a reducirse a la
liberación de la economía? Tal ocasión perdida
tendría consecuencias desastrosas, no solamente
para México, sino para el conjunto del
continente, que está sometido a poderosas
fuerzas de dualización y a desigualdades
crecientes. Lo que aumenta rápidamente el riesgo
de ruptura en la mayor parte de los países.
size="3">Arriba
Seminario
"Relaciones públicas para partidos
políticos" a realizarse en Santiago de
Chile entre los días 30 y 31 de agosto de 2001
en cooperación con ODCA (Organización
Demócrata Cristiana de América)
Por más Información: kaschile@entelchile.net
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