Redes Sociales  
 
e-lecciones.net contesta la encuesta
 
 
"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder."
Simón Bolívar
Marketing Político Elecciones Lo Nuevo Encuestas Variedades El Portal
 
 


Invitado
Entrar en Sesión
20 usuarios en linea
  

Por la libertad de los presos políticos cubanos


Cargando noticias externas ...


 Novedades
(Colombia)
Uribe es como Chavez
(27/7/2007)


'No hay personaje más parecido a Chávez que Uribe'


Jul-16-07* - Entrevista de Manuela Zurita al politólogo colombiano,Fernando Giraldo


El clima de Bogotá está politizado. Pero esta politización existe desde hace tiempo sobre esta ciudad ubicada a 2640 metros sobre el nivel del mar.


Se podría quizá marcar alguna fecha próxima para fijar su comienzo. Como los años '50, cuando las élites en actitud reaccionaria y opositora a los regímenes dictatoriales bautizaban a sus perros con el mismísimo nombre de sus líderes. Por ello, todavía se escuchan niños llamando a sus canes "¡Hitler!". "¡Stalin!", "Mussolini"…


La atmósfera actual se percibe en las calles, en los carteles de las mujeres que piden limosna en las esquinas de los semáforos, portando en un brazo a un niño y, en el otro, un cartel con el que grita que fue "desplazada por la violencia", es decir por la guerrilla y los paramilitares.


La politización se tiñe en las tapas de las periódicos, o mejor dicho "del" periódico, es decir, "El Tiempo", que es el más importante de circulación nacional; y también de "Semana", revista de peso e influencia. Pues, aquí es común comentar -cuando cada quien pregunta sobre el tema- que ambas publicaciones tienen dueños en familia con el Vicepresidente de la República, Francisco Santos Calderón.


De paso en Colombia, PULSO entrevistó al politólogo, investigador y profesor en Ciencias Políticas, consultor de Naciones Unidas e IDEA Internacional, Fernando Giraldo, para hablar sobre la política colombiana en el contexto latinoamericano y las relaciones de su país con Estados Unidos y con Venezuela.


-Existe una percepción de que el presidente colombiano Álvaro Uribe representa a lo que se podría denominar como "la derecha latinoamericana". ¿Por qué se podría afirmar esta hipótesis?


A Uribe se lo adjudica como derecha por varias razones: porque pareciera tener un interés especial -dicen sus opositores- en defender los intereses de los grandes sectores económicos; porque mantiene una posición de dependencia y subordinación muy grande y excesiva con los Estados Unidos, cuando uno percibe que el resto de los países latinoamericanos toman distancia y adoptan una posición crítica; pero porque fundamentalmente todos los recursos y los planes de desarrollo del Estado han estado dirigidos a garantizar la seguridad basada en una política militar para contrarrestar la acción de los grupos insurgentes y subversivos en detrimento de la inversión y el desarrollo social.


-¿Lo perciben también así los colombianos?


Yo diría que los colombianos en general y particularmente la izquierda perciben a Uribe como una derecha negativa muy fuerte. Además, en expresiones políticas y de tipo militar, Uribe ha sido cercano a los grupos de extremas derechas y paramilitares, que representan a los intereses de los grandes propietarios de tierras y ganaderos que han tenido como misión principal combatir a la guerrilla en Colombia. Los paramilitares surgieron haciéndole frente a la guerra en su intento de defender sus intereses. Uribe ha sido muy complaciente con estos grupos. Pero no todos los colombianos lo perciben como una derecha negativa, sino como alguien que tiene carácter, autoridad y que sabe qué es lo que quiere. La explicación que yo le doy a esto es que éste es un país que ha sufrido un proceso de culturización política hacia la derecha y un país que se ha vuelto muy reaccionario.


-¿Cómo se llegó a la elección de la derecha?


Creo que la población colombiana ha sido mayoritariamente de derecha y que en el último tiempo se ha acentuado esa postura en un porcentaje significativo porque las instituciones políticas se han debilitado de forma dramática. Uno de los grandes capitales de la democracia colombiana era su fortaleza institucional. Pero en los últimos años con el surgimiento de liderazgos individualizados, la excesiva atomización de la política, el debilitamiento de los partidos, el surgimiento de líderes carismáticos con cierto tinte populista, en Colombia, ha permitido que surja el populismo.


-¿Es Uribe, entonces, populista?


Uribe de alguna manera representó una figura carismática y muy mesiánica, con cierto populismo, que los colombianos aprobaron ante la angustia de todas estas dificultades, de una guerra prolongada y muy costosa desde el punto de vista humanitario, del desarrollo económico del país y social. Como de alguna manera ha presentado ciertos resultados de cierta confianza, en algunos sectores se cree que es la persona que puede resolverlos. Yo me atrevería a decir hipotéticamente que si se presentase a una tercera reelección, no me sorprendería que fuese reelecto. Pero si eso sucedería, acabaría de dejar al traste con toda la fortaleza institucional, porque nosotros siempre colocábamos las instituciones por encima de los liderazgos. Los partidos se han debilitado y aquí lo que cuenta son los dirigentes y no los partidos.


-Entonces, lo que usted está diciendo es que los liderazgos mesiánicos debilitan de alguna manera, la institucionalidad.


Sí. Ese ha sido el desastre de América Latina en general, que ha provocado la inestabilidad en algún momento de Argentina,Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Haití. Es la historia de Latinoamérica. Colombia se había protegido de eso. Porque yo le voy a decir: los colombianos uribistas, que son un 60 por ciento de la población, son anti-chavistas. Lo curioso es que no hay personaje más parecido a Chávez en su forma y estilo de gobernar. Lo que les preocupa a ambos es el control y la centralización del poder y la decisión de lo doméstico en sus manos.


-Si Chávez y Uribe se parecen, ¿por qué han existido roces entre ambos?


Se parecen en el método para conservar el poder. Pero tienen contradicciones porque están en campos ideológicos contrarios. Pero Uribe tiene una ventaja que no tiene Chávez y es que cuenta con todo el establecimiento y la institucionalidad, las élites económicas, los ejecutores de los medios de comunicación y los partidos políticos en su mayoría, que le permiten legitimar, sin mucho conflicto al interior, su poder. Un poder que tiene tintes de autoritarismo.


-¿Por qué dice esto?


Porque la sociedad colombiana es una sociedad muy ambigua. Nos gusta la democracia, pero coqueteamos con el autoritarismo. La democracia, si los resultados nos convienen.


Pero si no, la cuestionamos y estamos dispuestos a apostarles a posturas peligrosas. Pero hay un problema que no tienen ni Venezuela ni otros países de América Latina: la presencia prolongada de la guerrilla no sólo ha fatigado a una parte de la población, sino que de alguna manera ha suplantado a los movimientos sociales en Colombia. Aquí no hay sociedad civil, sino algunas manifestaciones de ésta, representadas por dos o tres centrales obreras minimizadas.


-¿Cómo ve al proceso colombiano?


Con mucho riesgo para el desarrollo institucional democrático. Hay un apogeo muy fuerte de tendencias autoritarias en la sociedad, incluso en líderes políticos. Es una sociedad que quiere resolver guerra con guerra.


-¿Si Uribe se beneficiaría con la guerrilla, por qué querría negociar?


Yo no estoy muy seguro que Uribe quiera negociar. Uribe con alguna frecuencia, por la necesidad que tiene frente a la comunidad internacional y por su política exterior, que es muy endeble y se ha debilitado en los últimos meses, manda un mensaje de que quiere negociar con la guerrilla. Pero en realidad no es su sentimiento. Porque él con frecuencia dice "propongo un acuerdo humanitario", pero a los 15 días vuelve al juego de baldazos de agua fría y baldazos de agua caliente. Con esto confunde completamente a la población, pero todo el mundo se desgasta, menos Uribe. Pero a veces manda ese mensaje porque tiene que mandárselo sobre todo a Europa y a Estados Unidos, donde tiene un problema por la mayoría demócrata en el Congreso y por los riesgos a los que se va a someter si los demócratas llegan a la presidencia. Y a veces plantea la negociación para un consumo interno cuando empieza a percibir que la mayoría de los colombianos presionan por un acuerdo humanitario.


-¿Cómo afectaría a Colombia un eventual triunfo de los demócratas en Estados Unidos?


Yo no creo que los norteamericanos vayan a la larga a dejar de apoyar a Colombia, porque no lo pueden soltar.


-¿Por qué?


Porque no pueden correr el riesgo de que Colombia se desestabilice porque estratégicamente en el continente tiene una posición privilegiada. Estados Unidos ha perdido protagonismo y voz de mando en América Latina. El único que ha tenido una posición completamente de no independencia y una subordinación muy fuerte es Colombia. Yo creo que lo que les da miedo es que Colombia se desestabilice y que produzca una desestabilización regional. Fuera de eso, hay un problema complicado para ellos, que es el de las drogas y del mercado de armas que transita por Colombia.


Hay otro adicional que es que los Estados Unidos quieren conservar a Colombia como el mejor aliado porque necesitan enfrentar a Chávez. Uribe sabe que tienen esa necesidad de nosotros, porque es como un tapón contra Venezuela, y trata de sacar provecho. La llegada de los demócratas al Congreso y su probable triunfo presidencial va a provocar una reducción de los recursos para lo militar e incrementar quizás en campos de desarrollo productivo y social. Creo que van a presionar en el respeto de los derechos humanos no sólo en el de los sindicalistas sino en la libertad de prensa y en que se condene a aquellos que estuvieron involucrados en todas estas masacres. Creo que los demócratas van a condicionar el apoyo y mientras el gobierno colombiano pueda cumplir sus requerimientos, van a reducir el apoyo. Eso va a perjudicar mucho a Uribe, por lo menos en su política interna, que es el eje central de su programa de gobierno, que es la guerra.


-¿Cuál es el peso de la izquierda en Colombia?


Hay un lastre histórico y político para ella que tiene dos dimensiones. En primer lugar, la izquierda en los últimos 50 años fue aniquilada porque ha sufrido una persecución muy fuerte. Eso marcó mucho la posibilidad de que se desarrollara. Pero eso va de la mano con que la izquierda colombiana no ha sido muy democrática. O sea que los vicios de los que la acusa a la derecha y al establecimiento colombiano, con frecuencia la izquierda se mimetiza en esos vicios. Sin embargo en los últimos tiempos, paradójicamente, junto con el crecimiento de las tendencias de derecha de la sociedad colombiana, también ha surgido un fuerte crecimiento de la izquierda. Nunca había estado tan fuerte políticamente como lo está ahora. Eso es curioso, pero la llegada de


Uribe polarizó ideológicamente a la sociedad colombiana entre la derecha y la izquierda. Cada vez es menos fácil buscar consenso. Más allá del conflicto y lo militar, es ese factor el que creo que nos va a crear elementos de inestabilidad institucional y política en los años que vienen. Hay una macartización impresionante en la sociedad colombiana, donde incluso mucha gente que puede tener una postura autónoma y democrática frente a los poderes y de la izquierda misma, no quiere verse involucrada ni que la identifiquen con la izquierda. Hay una satanización de la izquierda. Pero yo no creo mucho que llegue en 2010 al poder.


-¿Y qué va a pasar cuando termine el gobierno de Uribe?


Hay que ver cómo termina. Si Uribe termina su segundo periodo sin derrotar a la guerrilla, él había dicho que en el primer periodo tendría a la guerrilla derrotada y sentados negociando en las condiciones del Estado. Pasaron cinco años y todavía ni siquiera pudo cumplir la primera parte. La sociedad no está en condiciones de aportarles más impuestos a la guerra interna, que implica la reducción de toda la inversión social.


Pero estamos hablando de un cuarto del presupuesto nacional, sin contar lo que aportan los norteamericanos. Pero yo no veo cómo lo puede lograr si ese escenario se mantiene, quiere decir que la tarea se mantiene. Por tanto las fuerzas uribistas tendrán que tomar una decisión para darle continuidad a eso. Ahí supondría ya que se van a unificar o mantenerse unificadas para preservar al poder como sea.


-Para presentar un candidato…


Sea Uribe u otro. Tendría que hacer una reforma constitucional. Ya la hicieron una vez, por qué no una segunda vez. Nosotros nunca habíamos hecho una reforma constitucional en 180 años para beneficiarse quien está en el poder. Ésa es una de las tradiciones democráticas que se rompió: es que nunca cambiamos las reglas de juego para favorecer a uno de los jugadores, sino que nosotros hacíamos reformas para después, pero no cuando y estábamos sentados jugando. Ya lo hicieron una vez y pueden volverlo a hacer. Tienen el control mayoritario del Congreso. Además que hay que decirlo: un Congreso que mayoritariamente es paramilitar, que son 40 ó 45 en el Senado de 100 y 100 ó 110 en la Cámara Baja de 160. Lo dicen los paramilitares. No creo que la izquierda llegue al poder en 2010, porque el tipo de gobierno de Uribe y su programa no ha sufrido un desgaste y no sé si alcanza a darse en estos últimos años para que haya un recambio político. Pero si lo hay, se dará por el lado de una coalición entre el partido liberal, donde hay tendencias de centro derecha, centro y centro izquierda. No obstante, casi todos los partidos del uribismo tienen dirigentes que están siendo acusados de paramilitares.


-¿Eso cómo afecta a Uribe?


Para nada, gracias al carisma que tiene. Todo el mundo dice eso de los amigos que lo rodean, pero que él nada. La explicación que yo tengo es ésta: que los colombianos apoyan a Uribe, porque es Uribe quien se identifica con los colombianos. Es que es la sociedad colombiana la que es ultra derechista y Uribe lo entiende muy bien y maneja el discurso en ese sentido. Él dice lo que los colombianos quieren oír y escuchar.


-¿Cómo ven al gobierno de Evo Morales en Colombia?


Yo creo que son más los sectores medios, intelectuales y políticos los que pueden llegar a tener una opinión. Esto porque hay poca información. No obstante, en los sectores populares pueden tener una cierta simpatía por lo que ven en él como un símbolo de una persona que sale de quienes históricamente han estado sometidos. Sin embargo, a vecesla gente mira un poco estupefacta cuando él adopta posturas que son proclives a Chávez y entonces sienten que no son proclives a Uribe. Pero como Evo Morales ha sabido cómo moverse en eso sin desprestigiarse mucho en el continente creo que no lo ha afectado. Si tú le preguntas a los sectores políticos, creo que para los uribistas no es de mucha simpatía, pero no es un tema diario de los colombianos. El tema diario nuestro es el Ecuador, los Estados Unidos y Venezuela.


*Publicado en el Semanario PULSO de Bolivia en la tercera semana de julio de 2007


Comparte este artículo en tu espacio:
Meneame BarraPunto Facebook Digg del.icio.us Technorati Google LinkedIn TwitThis
[Volver]

 [Recomienda este artículo a un amigo]  [Imprimir este artículo]
Unase a Politired la lista
Correo-e: